¡Surge, mi ejército de bestias! me dejó con la boca abierta. El protagonista invoca un panda con músculos de acero y un slime azul que parece salido de un sueño. La jefa rubia con capa de piel y gafas futuristas roba cada escena, mientras su equipo militar observa con seriedad. La mezcla de fantasía, tecnología y comedia es adictiva. Verla acariciar al slime como si fuera un peluche me derritió. ¿Quién dijo que los monstruos no pueden ser tiernos?