Teresa, pionera de la investigación, ocultó su identidad para sostener a su hijo y a sus nietos. Tras ser diagnosticada con cáncer, quiso dejarles su fortuna, pero la trataron como una carga y quisieron mandarla al campo con una pensión miserable. Entonces despertó, recuperó lo que era suyo y decidió vivir para sí misma. Cuando se arrepintieron, ya era demasiado tarde.