Al otro lado del deseo
Cuando Gael volvió al país y entró a un bar por primera vez, vio a Mara vendiendo tragos y la deseó al instante. Por una deuda, ella cayó en la trampa de Héctor y fue obligada a ser su amante. Pero no solo el padre la acorraló, también el hijo. En manos de Gael no pudo escapar… y al cruzar esa línea, su destino quedó sellado.
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Cuando el whisky se convierte en veneno dulce
Mara Solís camina con la botella como si llevara un secreto mortal. La tensión entre ella y Gael Bravo no está en las palabras, sino en el temblor de sus manos al servir. ¿Es servicio o seducción? En *Al otro lado del deseo*, el peligro brilla en cristal tallado. 🥃👁️
El detalle que nadie notó: el broche rojo
Ese corazón con cruz en el pecho de Mara no es decoración: es ironía. En un bar donde la moral se licúa con el alcohol, su ‘uniforme de cuidado’ contrasta con lo que realmente ocurre. En *Al otro lado del deseo*, hasta los símbolos mienten. ❤️🩹
Gael Bravo: el silencio que quema más que el whisky
No habla, pero sus ojos siguen cada movimiento de Mara. Su indiferencia es teatral, su atención, feroz. En *Al otro lado del deseo*, el verdadero drama no está en la barra, sino en la mirada que se clava como una aguja. 🔥
El momento en que el zapato blanco toca el suelo negro
Ese primer contacto entre el tacón de Mara y el pie de Gael… ¡pum! No es casualidad. Es el inicio de una caída controlada. En *Al otro lado del deseo*, el deseo no se declara: se insinúa con un roce, un suspiro, un vaso medio lleno. 👠⚡
El abrigo blanco que oculta más que piel
Rosa Cárdenas no necesita gritar: su mirada, su abrigo de piel y ese gesto de despojar a Mara Solís del uniforme ya cuentan una historia de poder y vulnerabilidad. En *Al otro lado del deseo*, cada prenda es un arma. 🩸✨