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Ansias de poseerte

Irene Soto y Liam Torres mantuvieron un matrimonio en secreto durante cuatro años por un acuerdo. Sara Méndez, el primer amor de Liam, regresó y rompió el equilibrio. Irene decidió divorciarse, pero descubrió que estaba embarazada. Tras malentendidos y desafíos, Liam se dio cuenta de que realmente la amaba.
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Crítica de este episodio

Cuatro años y un beso roto

La transición de ‘Hace cuatro años’ a la actualidad en Ansias de poseerte es brutal: ella, con delantal y libro rojo; él, frío y distante. Ese beso final no es reconciliación, es rendición. El libro cae al suelo… y con él, toda la inocencia que alguna vez tuvieron. 📖✨

La mujer del asiento trasero

¿Quién es *ella*? En Ansias de poseerte, la chica en rosa no es rival: es espejo. Mientras él la consuela, la conductora observa desde el volante con una sonrisa que no llega a los ojos. Esa mirada dice más que mil diálogos: el amor no siempre gana… pero sí duele. 🚗👁️

El coche como tercer personaje

En Ansias de poseerte, el auto no transporta cuerpos: transporta secretos. Las luces borrosas, el sudor en el cristal, las manos apretando el volante… cada plano interior es una cárcel de emociones reprimidas. Hasta el parabrisas refleja lo que nadie dice. 🌙🚗

Ella no bajó del coche… hasta que él lo mereció

La última escena de Ansias de poseerte es genial: ella permanece dentro, observándolo salir con otra. Pero cuando él regresa, sola, sin palabras, solo con esa mirada… él entiende. No necesita disculpas. Solo necesita que ella le dé una segunda oportunidad… con el mismo anillo. 💍🔥

El anillo que no se quitó

En Ansias de poseerte, ese anillo dorado en su dedo no es solo joya: es una cicatriz emocional. Mientras él la abraza en la calle, ella lo mira con ojos que ya no creen en promesas… pero aún laten. 💔 La escena bajo la lluvia, con el coche como testigo mudo, es pura poesía trágica.