La tensión en la habitación es palpable desde el primer segundo, cuando el hombre de camisa blanca sostiene el cuchillo con una expresión de incredulidad absoluta. No es solo un acto de violencia, es un mensaje claro enviado a todos los presentes en la sala. La iluminación amarilla de las paredes contrasta violentamente con la oscuridad de los trajes, creando una atmósfera opresiva que nos recuerda que
Crítica de este episodio
Ver más