La tensión romántica en esta escena es insoportable. Ver cómo él la sostiene con tanta delicadeza mientras bajan del carruaje me tiene suspirando. La química entre los protagonistas de En tus manos, mi destino es eléctrica, especialmente en esos primeros planos donde las miradas lo dicen todo. El vestuario y la iluminación nocturna crean una atmósfera de ensueño que hace que cada segundo valga la pena. Definitivamente, esta es la clase de drama histórico que engancha desde el primer minuto.