Ver a la protagonista correr hacia él en silla de ruedas me rompió el corazón. La escena del hospital y los recuerdos de ella trabajando duro para pagar su tratamiento añaden una capa de dolor real a esta historia de amor. En Genio médico supremo, la química entre ellos es tan intensa que casi puedes sentir los pétalos cayendo. Un final perfecto para un viaje emocional lleno de sacrificio y devoción.