La tensión en la sala era insoportable hasta que apareció el Maestro Ye. Su entrada silenciosa pero imponente detuvo el caos al instante. Ver cómo todos, incluso los más arrogantes, bajan la cabeza ante su presencia es fascinante. En Genio médico supremo, cada gesto cuenta una historia de poder y respeto. La forma en que el joven en silla de ruedas observa todo con calma sugiere que sabe más de lo que dice. Un episodio lleno de giros y emociones contenidas que te dejan queriendo ver más.