No esperaba que Identidad equivocada diera un giro tan corporativo. Pensábamos que era un lío familiar común, pero mencionar a Charlie Thompson y su grupo añade una capa de poder y estatus. La reacción de incredulidad de los personajes secundarios refleja bien la sorpresa del público. Un guion muy inteligente que mezcla emociones con negocios.
La atmósfera en Identidad equivocada es asfixiante. Todos mirando a todos, acusaciones volando y una verdad oculta a simple vista. La dirección de arte del hospital ayuda a crear ese ambiente frío que contrasta con el calor de la discusión. Es de esas escenas que te hacen querer gritarles a los personajes que abran los ojos.
La Sra. Thompson en Identidad equivocada mantiene la compostura mientras todos pierden la cabeza. Su elegancia y calma contrastan con el caos alrededor. Es admirable cómo defiende a su familia sin levantar la voz, dejando que los hechos hablen por sí solos. Un personaje femenino fuerte y digno que roba cada escena en la que aparece.
El chico rizado en Identidad equivocada es la voz de la razón inicial, pero luego queda tan sorprendido como los demás. Su evolución de escéptico a testigo atónito está muy bien lograda. Es el representante del público en la escena, cuestionando lo que ve hasta que la evidencia es innegable. Una actuación natural y muy creíble en todo momento.
Identidad equivocada nos muestra cómo la información incompleta puede causar desastres. La enfermera estaba tan segura de haber visto a la Sra. Thompson sola que ignoró al resto del grupo. Es un recordatorio hilarante y dramático de verificar los hechos antes de acusar. El ritmo de la conversación es rápido y mantiene el interés hasta el final.