La escena donde el rey observa la ciudad en llamas mientras sostiene el sello del tigre es desgarradora. En La doble alma que sedujo al rey, la transformación de la mujer zorro en medio de la nieve roja simboliza perfectamente el sacrificio por amor. La animación de las nueve colas brillando contra el cielo tormentoso me dejó sin aliento. Es increíble cómo logran mezclar la guerra brutal con una fantasía tan etérea y triste a la vez.