Camila Navarro regresó al pasado, justo el día de su boda con Iván Paredes. Recordando cómo su familia fue destruida por ese hombre, rompió el compromiso, pisó la corona nupcial y eligió como esposo a un mendigo. Todos se burlaron de ella, diciendo que cambiaba un palacio por un basurero. Nadie imaginó que el harapiento era en realidad Bruno Valdés, el príncipe heredero.