La jugada del consorte II
Mateo Flores, el libertino más famoso, fingió debilidad y desapareció tras vengar a su madre. Viajó solo al reino Baltazar, donde, sin saberlo, era un ídolo popular. Ocultó su identidad en la Academia Ciervo Blanco y desenterró secretos que cambiaron su destino...
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Saltar tejados bajo la luna llena
Cuando la noche cae en La jugada del consorte II, los personajes no duermen: se deslizan por techos, esconden dagas y observan desde lo alto. La acción no está en el combate, sino en lo que *no* se dice mientras el viento mueve las cortinas. 🏯🌙
El rollo de papel que cambió todo
Un simple pergamino con sellos rojos. En La jugada del consorte II, ese documento no es evidencia: es una bomba de relojería envuelta en seda. La forma en que la Consorte Su lo sostiene —como si fuera un corazón— dice más que mil diálogos. 📜💥
El té y el veneno en la misma taza
Una escena simple: té, dulces blancos, cartas plegadas. Pero en La jugada del consorte II, hasta un gesto de servir comida es un movimiento de ajedrez. La tensión entre las dos mujeres no necesita gritos; basta una ceja levantada. 🍵⚔️
Tejidos de seda y mentiras bordadas
Los detalles en La jugada del consorte II son una obra maestra: los hilos dorados en la túnica del Señor del Norte no solo brillan, también encadenan. Cada adorno en el cabello de la Consorte Su es una advertencia disfrazada de joya. 💎🔥
La máscara dorada y el silencio de la luna
En La jugada del consorte II, cada pliegue del vestido negro de la Consorte Su revela una historia no dicha. Su mirada, fría como el jade, contrasta con las llamas que danzan alrededor del trono. ¿Quién controla realmente el palacio? 🌙✨