Lo más triste de La mentira del marido es ver a la pequeña Lucía jugando felizmente mientras su padre la engaña con su mejor amiga en la planta de arriba. El contraste entre la pureza de la niña y la suciedad de los adultos duele. Mateo Rivas debería avergonzarse de sí mismo por traicionar a su familia así.
Más allá del drama, la estética de La mentira del marido es preciosa. La villa de Alba Salas es un sueño, y la vestimenta de Paula Ruiz, especialmente ese vestido negro de encaje, es de otro mundo. La dirección de arte eleva esta historia de infidelidad a una obra visualmente impresionante. Cada plano está cuidado al detalle.
Cuando Mateo Rivas lleva a Paula Ruiz en brazos hacia la habitación, el corazón se me paró. Sabemos que Alba Salas está al teléfono o llegando, y la traición es máxima. La química entre los actores es innegable, aunque sus personajes sean detestables. La mentira del marido sabe cómo mantenernos al borde del asiento.
Ver a Alba Salas trabajando duro como ejecutiva mientras su esposo se divierte en casa rompe el corazón. Ella confía ciegamente en ellos dos, sin saber que la apuñalan por la espalda. La mentira del marido es un recordatorio doloroso de que a veces los enemigos están más cerca de lo que pensamos. Fuerza, Alba.
La escena en el coche, con la mano de Paula sobre la de Mateo y ese lápiz labial rojo, establece el tono perfectamente. No hacen falta palabras para entender lo que está pasando en La mentira del marido. La sutileza con la que se muestra la atracción prohibida es magistral y hace que el espectador se sienta cómplice.
Hay algo en la mirada de Lucía al final, cuando ve la pelota rodar, que sugiere que quizás intuye algo malo. Los niños perciben más de lo que creemos. En La mentira del marido, la pequeña actúa como un recordatorio constante de lo que está en juego: una familia destrozada por el egoísmo de los adultos.
Aunque odiamos a Mateo Rivas y a Paula Ruiz por lo que le hacen a Alba Salas, no podemos dejar de verlos. Son personajes complejos y moralmente grises que hacen que La mentira del marido sea tan adictiva. Su falta de remordimientos es aterradora pero fascinante de observar en pantalla.
El montaje final mostrando a la pareja en la cama mientras Alba sigue en el aeropuerto y la niña juega es brutal. La mentira del marido nos deja con la incógnita de cuándo estallará la bomba. ¿Descubrirá Alba la verdad pronto? La espera es tortuosa pero necesaria para una trama tan bien construida.
No puedo creer lo que está haciendo Paula Ruiz. Ser la mejor amiga de Alba Salas y actuar así con su esposo es imperdonable. La escena donde se quita el abrigo en las escaleras mientras Mateo la mira es puro fuego. La mentira del marido nos muestra lo frágil que puede ser la confianza en una relación.
La tensión en el coche es insoportable. Mateo Rivas intenta mantener la compostura mientras Paula Ruiz juega peligrosamente con él. Ver cómo Alba Salas llama justo en ese momento añade un nivel de drama increíble a La mentira del marido. La actuación de todos es brillante, especialmente las miradas cómplices que se lanzan.
Crítica de este episodio
Ver más