Me traicionaste por el título
Antía Ríos y Gabriel Montes fueron prometidos desde niños. Él juró casarse con ella al obtener el título de Primer Letrado. Camila Soto, hija del Marqués, humilló a Antía por su origen humilde y presumió que Gabriel la elegiría a ella. Desesperada, Antía aceptó casarse con un mendigo en la calle, sin importarle las burlas. Lo que no sabía es que ese mendigo era el mismísimo Rey.
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Cuando el rojo interrumpe el ritual
El hombre en rojo no entra: irrumpe. Su presencia rompe la armonía del patio, como una nota falsa en un canto sagrado. Los discípulos bajan la mirada, pero sus ojos brillan con miedo y curiosidad. En Me traicionaste por el título, el poder no se anuncia… se impone. 🔴
Las joyas no ocultan el dolor
Los pendientes de perlas y el tocado dorado de la dama en crema son hermosos, sí… pero sus ojos dicen otra historia. En Me traicionaste por el título, la opulencia es una jaula dorada. ¿Quién decide su destino? Ella misma, quizás… cuando nadie la ve respirar. 💎
El anciano que habla con las manos
Su barba blanca y gestos amplios no son teatralidad: son lenguaje. En Me traicionaste por el título, cada movimiento de sus manos es un capítulo no escrito. Los jóvenes lo escuchan, pero ¿lo entienden? La sabiduría no siempre encuentra oídos dispuestos. 🤲
La mesa con libros y miedo
Dos mujeres en blanco, manos sobre el pecho, frente a rollos antiguos… pero sus miradas huyen. En Me traicionaste por el título, el conocimiento no protege del peligro. Las armas brillan al fondo, y el tintero aún está lleno. ¿Escribirán su propia historia… o solo la copiarán? 📜
El peso del título en cada mirada
En Me traicionaste por el título, la tensión no viene de espadas, sino de silencios. La mujer en blanco con mariposas bordadas sostiene su dignidad como un escudo. Cada gesto del anciano sabio es una advertencia disfrazada de consejo. ¡Qué arte de la ambigüedad! 🦋