¡No puedo dejar de reírme! La escena donde el gato blanco aparece gigante en el cielo es simplemente hilarante. Ver a los soldados y oficiales con esas caras de terror absoluto mientras miran hacia arriba es oro puro. Me volví salvador del imperio tiene unos giros de guion tan locos que nunca sabes qué esperar. La mezcla de drama palaciego serio con esta comedia absurda funciona de maravilla. Definitivamente, el protagonista sabe cómo llamar la atención de formas inesperadas.
Al principio parece un joven noble un poco arrogante, pero cuando las cosas se ponen tensas, demuestra tener un poder increíble. La transición de la escena moderna con el gato a la batalla en el palacio antiguo está muy bien lograda. Me encanta cómo en Me volví salvador del imperio el personaje principal usa su ingenio y poderes ocultos para salvar el día. La expresión de la princesa cuando todo ocurre es impagable. Una montaña rusa de emociones en pocos minutos.
Hay que admitir que la producción visual es impresionante. Los detalles en las armaduras de los soldados y los vestidos de seda de las damas de la corte son exquisitos. El contraste entre la humildad de la casa del chico y la opulencia del palacio resalta mucho la trama. En Me volví salvador del imperio, cada marco parece una pintura. La atención al detalle en los peinados y accesorios de las mujeres añade mucha profundidad a sus personajes sin necesidad de diálogo.
Aunque el protagonista es genial, el oficial con la armadura plateada tiene una presencia escénica brutal. Sus expresiones faciales cuando se da cuenta de que está perdiendo el control son divertidísimas. La tensión entre él y el joven de blanco crea un conflicto muy interesante. Me volví salvador del imperio logra que quieras ver más de este antagonista, porque se siente peligroso pero también un poco ridículo en su desesperación. Gran actuación por parte del actor.
No esperaba que hubiera química entre el protagonista y la dama de verde, pero sus miradas lo dicen todo. Mientras todo el mundo entra en pánico por el gato gigante, ellos mantienen una conexión especial. Es refrescante ver que en Me volví salvador del imperio el romance no es lo único importante, pero está ahí para darle calor a la historia. La forma en que ella lo mira con admiración cuando él toma el mando es muy tierna.