¡Qué entrada tan épica! Verla caminar con esas botas y esa chaqueta verde mientras carga un desatascador rojo es simplemente icónico. La tensión en el vestíbulo es palpable cuando se enfrenta al chico del traje marrón. Su expresión fría y decidida contrasta perfectamente con el caos que está a punto de desatar. Me encanta cómo en Mi amor del más allá del tiempo usan objetos cotidianos para crear momentos de acción tan divertidos y sorprendentes. El golpe final fue inesperado y satisfactorio.