La tensión inicial cuando esos tres tipos la acorralan es insoportable, pero la llegada del escuadrón de rescate cambia todo el juego. Me encanta cómo la dinámica de grupo protege a la protagonista en Mi amor en San Valentín, transformando el miedo en empoderamiento total. Ese baile ridículo del antagonista al final fue el remate perfecto para bajar la tensión.