¡Qué tensión! Ver al protagonista enfrentarse al villano con esa mirada de furia contenida es brutal. La escena donde lo lanza contra la pared y el techo se derrumba es pura adrenalina. Me encanta cómo en Mi esposo inútil, el arma perfecta logran mezclar acción con drama emocional. La chica herida añade un toque de vulnerabilidad que hace que todo sea más intenso. ¡No puedo dejar de verla!