Estela enfrenta las consecuencias de su pasado con Bruno cuando él descubre su participación en un incidente en la casa. Los sirvientes son despedidos por Bruno, quien demuestra su autoridad y resentimiento hacia Estela. A pesar de las disculpas de su madre, Estela asume la responsabilidad de limpiar la casa como castigo. Más tarde, Bruno confronta a Estela sobre su relación pasada y su promesa de amor eterno, revelando que aún guarda el anillo que ella le dio, lo que sugiere que sus sentimientos no han desaparecido.¿Podrán Estela y Bruno superar sus rencores y admitir sus verdaderos sentimientos?