Tras morir, Mateo renació sin poder y fue humillado por su familia. Pero en la cancha desató un ascenso brutal: formó un equipo de once mujeres, superó pruebas letales y destapó un complot oscuro. Cuando al fin rozó el mundial, un enemigo tomó a su hermana. Para salvarla, aceptó jugar un partido donde todo estaba en juego.