Tras caer por error en la cama de Sebastián Beltrán, Valeria Montoya robó medio Jade y corrió al hospital. Luego cargó con el crimen de Diego, parió en prisión a Lucía y se separó de ella. Años después, Doña Carmen confirmó con una prueba de ADN que la niña era su nieta. Camila quiso destruirlas, pero Sebastián las rescató y reunió a su familia.