Mateo fue mutilado por una emperatriz, pero ella lo salvó usando un riñón de fénix. Esa noche de pasión despertó en él un poder oculto: al tocar a una chica, recibía energía, al tocar a una bestia o cadáver, absorbía su fuerza. Al regresar a la Orden, descubrió que su maestro había sido asesinado. Finalmente, Mateo asumió el liderazgo sin imaginar cuánto poder más heredaría.