No esperaba para nada ese final. Pasar de la desesperación total a un salón de lujo con una cuenta atrás es un golpe maestro de guion. El protagonista parece haber viajado en el tiempo o revivido el día. Regreso antes del fin juega con nuestra percepción del tiempo de forma magistral, dejándonos con la intriga de si podrá cambiar el destino.
La escena del hombre escondido hablando por la radio mientras los zombis golpean la puerta es desgarradora. La expresión de terror en su rostro transmite una soledad absoluta. Esos momentos de calma antes de la tormenta en Regreso antes del fin son los que realmente te conectan emocionalmente con el sufrimiento de los personajes.
El uso de la iluminación azul fría contrastando con el fuego naranja crea una paleta de colores inquietante y hermosa a la vez. Los primeros planos de los ojos de la chica al convertirse son puro cine de terror clásico. Regreso antes del fin demuestra que con una buena dirección de arte se puede crear un mundo creíble sin necesidad de grandes presupuestos.
Ese reloj marcando el año 2088 y la cuenta atrás de 12 horas cambia totalmente la perspectiva. De repente, la tragedia se convierte en una carrera contra el tiempo. ¿Podrá usar su conocimiento del futuro? Regreso antes del fin plantea una premisa fascinante sobre la predestinación y la segunda oportunidad en medio del caos.
Ver a personas normales corriendo por unas escaleras mecánicas intentando escapar da mucho miedo porque es un escenario que todos conocemos. La ruptura de la normalidad es lo que más asusta. En Regreso antes del fin, la invasión zombi se siente cercana y posible, lo que aumenta la adrenalina de cada escena de persecución.