Al principio pensé que era solo una historia de tensión en un avión, pero cuando vi a la azafata con esa mirada fría y luego aparecieron los tentáculos... ¡madre mía! En Sobrevivo a un vuelo mortal nada es normal. La forma en que domina la situación sin decir una palabra da escalofríos. ¿Es ella la causante o la única que puede salvarnos?
No puedo evitar reírme (un poco) cuando el tipo de la camisa a cuadros empieza a hacer escándalo. Su cara de terror cuando lo arrastran es demasiado dramática, pero justo cuando crees que es comedia, todo se vuelve oscuro. Sobrevivo a un vuelo mortal juega muy bien con tus emociones. Pasas de la risa al miedo en segundos.
Nunca imaginé que vería un pulpo gigante atacando dentro de un avión comercial. La escena donde arrastra al pasajero detrás de la cortina es brutal y sangrienta. La atmósfera cambia de un drama de aerolínea a una película de monstruos de golpe. Sobrevivo a un vuelo mortal no tiene miedo de ser absurda y por eso funciona tan bien.
Lo que más me gusta es cómo empieza todo tan tranquilo. La azafata sonriendo, los pasajeros aburridos... y de repente, gritos y sangre. Ese contraste es lo que hace que Sobrevivo a un vuelo mortal sea tan adictiva. No sabes cuándo va a explotar la bomba, y esa incertidumbre te mantiene pegado a la pantalla hasta el final.
Hay un pasajero con gafas que apenas habla, pero su expresión lo dice todo. Mientras todos entran en pánico, él observa con una calma inquietante. En Sobrevivo a un vuelo mortal, los personajes secundarios tienen tanto peso como los principales. Me pregunto si él tiene alguna conexión con la azafata o con el monstruo.