Él era un heredero caído, atrapado en su propia arrogancia. Ella parecía sumisa, pero ocultaba una fuerza inquebrantable. El destino los unió como compañeros y el odio estalló de inmediato. Sin embargo, al descubrir sus heridas más profundas, ambos decidieron protegerse. ¿Logró su amor sanar las cicatrices que el mundo les dejó?