Teresa Ríos, leyenda literaria, dejó la pluma por amor y vivió para Ricardo Ferrer y su hijo Diego. Al descubrir que ambos la despreciaban y apoyaban a Camila Duarte, se divorció. Cuando volvió como Lejanía, ellos se arrepintieron: Camila acabó presa, Ricardo murió enfermo y Teresa eligió vivir para sí misma.