Vera quiso vengarse de la familia Gil. Se hizo secretaria de Max, el heredero, y firmó un contrato de novios falsos para evitar su boda con otra mujer. Con astucia, ganó su confianza, enfrentó a la madre de Max, Juana, y manipuló al hermano, Leo. Pero todo cambió cuando un ADN reveló que Max era el hijo perdido de su madre adoptiva. Max ya lo sabía y la había protegido en secreto. Al final, Vera entendió que el amor podía más que el odio. Juntos recuperaron el imperio y se casaron...