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Bebé, me estás perdiendo Episodio 11

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Bebé, me estás perdiendo

Harper estudiaba medicina y era sirvienta y amante secreta de Draco. Él le robó su investigación para impresionar a su ex y arruinó su carrera. Ella huyó a la Antártida sin despedirse. Cinco años después, la "Doctora E" aparece en televisión. Draco la reconoce. Es Harper. Pero ya no es la misma.
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Crítica de este episodio

La traición duele más que la expulsión

Ver a la chica en el podio siendo humillada por Draco y Chloe es desgarrador. La escena donde él admite que le dio su trabajo a ella para protegerla, pero en realidad la destruyó, es el clímax perfecto de Bebé, me estás perdiendo. La actuación de la protagonista al llorar en el baño transmite una impotencia real que te deja sin aliento.

El poder del dinero en la escuela

Es increíble cómo los directores cierran los ojos ante el plagio solo porque los Armstrong donaron los edificios. La señora rubia diciendo que no pueden ofenderlos muestra la hipocresía del sistema. Draco se sale con la suya no por inteligente, sino por rico. Una crítica social muy ácida disfrazada de drama escolar en Bebé, me estás perdiendo.

Chloe es la verdadera villana

Esa sonrisa de satisfacción cuando expulsan a la otra chica es de maldad pura. Chloe no solo robó el trabajo, sino que disfruta viendo caer a su rival. La forma en que se abraza con Draco frente a todos es una bofetada para la audiencia. Definitivamente la odiamos, pero hay que admitir que su actuación es brillante en Bebé, me estás perdiendo.

El momento exacto en que todo se rompió

Cuando Draco dice que escribieron el resumen juntos y pone su mano sobre la pierna de Chloe, supe que no había vuelta atrás. La traición fue doble: académica y sentimental. La escena del baño donde ella confiesa que lo amó por tres años mientras él la ignora es el punto de quiebre emocional más fuerte de toda la serie Bebé, me estás perdiendo.

Nadie hizo nada para ayudarla

Lo más triste no es que la expulsaran, sino que todos los estudiantes se pusieron a gritarle que bajara del escenario. La presión de grupo es brutal. Verla correr al baño sola mientras los demás celebran es una imagen que se queda grabada. La soledad en medio de la multitud está muy bien representada en este episodio de Bebé, me estás perdiendo.

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