Ver a la actriz pasar de una escena trágica de estrangulamiento a una charla relajada en el rodaje es una experiencia surrealista. La transición entre la ficción histórica y la realidad moderna resalta su increíble rango actoral. En El tirano dominador insiste en mimarla, la tensión es palpable, pero verla reír entre tomas humaniza el proceso creativo. El contraste entre el vestuario antiguo y la ropa casual moderna es fascinante de observar.