Me encanta cómo la protagonista convierte el odio en dinero. Ver esos contadores subir cada vez que alguien la menosprecia es muy satisfactorio. En Insúltame, que así me hago la Primera, la dinámica de ella provocando a la chica de pelo rosa para ganar puntos es hilarante. Es una villana que no puedes evitar apoyar porque su motivación es tan absurda como divertida.
La tensión entre los personajes masculinos es palpable. Cuando Aurelio Vega intenta darle la gema y ella la rechaza, la expresión de furia de él dice todo. En Insúltame, que así me hago la Primera, la rivalidad por la atención de la protagonista añade una capa extra de drama. El héroe de pelo blanco interviniendo justo a tiempo demuestra que él es el único que realmente la entiende.
La capacidad de la protagonista para cambiar de una sonrisa maliciosa a una cara de dolor en un segundo es impresionante. En Insúltame, que así me hago la Primera, cuando finge estar herida de muerte solo para ser rescatada, muestra su verdadera naturaleza manipuladora. Es fascinante ver cómo controla a todos en la sala sin que ellos se den cuenta de que están siendo usados.
Ver a la protagonista feliz en su bóveda llena de oro al final resume perfectamente la serie. En Insúltame, que así me hago la Primera, no le importan los sentimientos ni el amor, solo la recompensa del sistema. Es refrescante tener una heroína que no busca el final feliz tradicional, sino la independencia financiera a través del caos.
La chica de pelo rosa es el blanco perfecto para las trampas de la protagonista. Su frustración al ver que sus ataques no funcionan como esperaba es comedia pura. En Insúltame, que así me hago la Primera, la dinámica de la 'chica buena' contra la 'chica mala' se subvierte completamente, haciendo que la audiencia rooté por la supuesta villana.