¡Qué tensión! Ver a la mujer atada y al chico en silla de ruedas me partió el corazón. Pero cuando ella se libera y rompe la ventana con esa barra, ¡pura adrenalina! La llegada de los trajes negros añade un giro inesperado. En La jefa los cazó, cada segundo cuenta y la emoción no para.