La tensión entre Eva y su hija biológica es insoportable; cada sorbo de té parece cargado de resentimiento y secretos no dichos. La llegada de Elena Díaz en La sustituta mimada de los poderosos añade una capa de intriga que te deja pegado a la pantalla. Los miradas, los silencios, los gestos… todo grita drama familiar con clase. ¡Y ese final con la llamada telefónica! ¿Quién es realmente la villana aquí?
Crítica de este episodio
Ver más