No provoques a la señorita del destino
Alma Ledesma usó un arte prohibido para salvar vidas y desató envidias. La hija de un viejo conocido de Bruno la acusó, mientras una falsa “señorita del destino” intentó quitarle su lugar en la familia. Aunque fue embrujado, Bruno siguió protegiéndola. Entre traiciones y lealtades, salió a la luz que la verdadera heredera del clan siempre fue Alma.
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El vestido blanco que no era inocente
Encaje, perlas, cinturón dorado… pero sus ojos dicen: «Ya sé quién miente». En *No provoques a la señorita del destino*, la pureza visual es solo el primer acto. Detrás del blanco, hay fuego. 🔥🤍
El hombre que leyó demasiado
Él lee un libro infantil… pero sus ojos observan todo. Su traje impecable contrasta con la inquietud en su mirada. ¿Está preparándose para algo? En *No provoques a la señorita del destino*, los hombres serios son los más peligrosos. 📚👀
La planta que guardó el secreto
Ella riega con el té… y luego esconde la taza en la maceta. ¡Genial! Un detalle minúsculo que cambia todo. En *No provoques a la señorita del destino*, nada es casual: ni las hojas, ni los gestos, ni el ‘accidente’ del jarrón. 🌿✨
Cuando la niña piensa en voz alta
Su dedo en los labios, la mirada al cielo… parece calcular el futuro. En *No provoques a la señorita del destino*, la infancia no es ingenuidad, es inteligencia disfrazada de dulzura. ¡Esa niña ya está jugando ajedrez mental! 🧠👑
El té que no se bebió
La niña sostiene la taza como un arma secreta 🫖. Cada gesto, cada mirada hacia la mujer en blanco, revela una tensión sutil. ¿Es inocencia o estrategia? En *No provoques a la señorita del destino*, hasta el té tiene intención oculta. ¡Qué maestría en lo no dicho!