No provoques a la señorita del destino
Alma Ledesma usó un arte prohibido para salvar vidas y desató envidias. La hija de un viejo conocido de Bruno la acusó, mientras una falsa “señorita del destino” intentó quitarle su lugar en la familia. Aunque fue embrujado, Bruno siguió protegiéndola. Entre traiciones y lealtades, salió a la luz que la verdadera heredera del clan siempre fue Alma.
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La abuela, testigo de una guerra sin balas
Con sus gafas redondas y su collar de perlas, ella observó cada tensión como si fuera una partitura antigua. Nadie habló, pero su ceño fruncido contó la historia entera. En *No provoques a la señorita del destino*, el poder está en quién calla… y quién sabe cuándo intervenir. 🍎
La niña no lloraba por miedo, sino por magia rota
Sus lágrimas no eran débiles: eran el colapso de un mundo donde los adultos ya no juegan limpio. Con su vestido rosa y sus mariposas brillantes, era la única que veía la verdad. En *No provoques a la señorita del destino*, la inocencia es el espejo más peligroso. ✨
La mesa redonda: escenario de traiciones disfrazadas de postre
Tarta, leche, manzanas… y bajo la superficie, cuchillos invisibles. Cada plato servido era una mentira cortés. La mujer de rosa sonreía mientras calculaba el próximo movimiento. En *No provoques a la señorita del destino*, el desayuno puede ser el preludio de una guerra civil familiar. 🍰
Él ajustó la corbata… y rompió el equilibrio del universo
Un gesto aparentemente trivial, pero cargado de historia no contada. El hombre de negro no se defendió: aceptó el golpe simbólico. Y en ese instante, la niña supo que el destino ya no sería lo mismo. *No provoques a la señorita del destino* nos recuerda: el poder está en quién controla el primer movimiento. ⚖️
El nudo de la corbata que rompió el silencio
Cuando el hombre de color beige agarró la corbata del otro, no fue violencia: fue un grito mudo. La niña con mariposas en el cabello lo vio todo, y su mirada dijo más que mil diálogos. En *No provoques a la señorita del destino*, los gestos valen más que las palabras. 🦋