¡Qué tensión en esta escena de ¡Querido, yo también te engañé! La mujer en el vestido verde parece tener un as bajo la manga mientras el anciano maestro sufre un ataque al corazón. La llegada del experto Tomás Ruiz añade más misterio. ¿Será que la pintura tiene un secreto oculto? La atmósfera de lujo y traición me tiene enganchada.