La escena en la galería comienza con una atmósfera elegante y romántica, pero la tensión sube cuando él entrega ese sobre marrón. La expresión de ella cambia de la felicidad a la confusión total. Es un giro clásico de ¡Querido, yo también te engañé! que deja al espectador con la boca abierta. La química entre los actores es innegable, pero ese documento parece ser el detonante de una guerra silenciosa. Definitivamente necesito ver el siguiente episodio en la plataforma para saber qué hay dentro de esa carpeta.