La escena donde el guerrero de cabello azul enfrenta a la bestia de tres cabezas es increíble. La tensión se siente en cada instante, especialmente cuando ella mira desde la puerta. Me recordó a esos momentos dramáticos de Volví locos a mis seis novios donde todo explota. La magia rosa y azul contrastan perfecto.
Entrar al área de riesgo biológico fue un error fatal, pero necesario para la trama. La pelirroja parece saber más de lo que dice. Cuando las cadenas mágicas aparecen, supe que el poder estaba despertando. Similar a los giros de Volví locos a mis seis novios, nunca sabes quién tiene el control real.
El diseño del monstruo es aterrador, con ese ácido verde cayendo de sus bocas. La espada de energía del protagonista lo corta como mantequilla. La coreografía de lucha es fluida y violenta. Tiene esa vibra de acción fantástica que enamora, como en Volví locos a mis seis novios.
Ella colapsa justo después de la batalla, clásico tropo pero funciona por la emoción. Su expresión de miedo es muy realista. El cuidado que él muestra al acercarse cambia todo el tono de la escena. Un romance naciendo en el caos, muy al estilo de Volví locos a mis seis novios.
Al inicio, ese personaje con orejas de gato mirando la ciudad da mucha intriga. ¿Es aliado o enemigo? Su maleta sugiere un viaje largo. La transición al laboratorio es brusca pero efectiva. Me tiene enganchada como los primeros capítulos de Volví locos a mis seis novios.