Florencia, la hija mayor de la familia Bernal, creía que el Emperador Carlos Olmedo había asesinado a sus padres. Para vengarse, se infiltró en el Palacio Real como cortesana. Allí, se enamoró de un guardia que resultó ser el propio Rey. Tras descubrir que el verdadero culpable era el Príncipe Mateo, unieron fuerzas, desmantelaron su traición y finalmente consumaron su amor.