Sofía acababa de dar a luz cuando su novio Horacio la abandonó. Fue Mateo quien se acercó a ella y cuidó de Sofía y su hija durante diez años, sin esperar nada a cambio. Pero nunca recibió ni un solo agradecimiento; solo burlas, llamándolo "perro faldero". A Mateo no le importó, porque estaba a punto de irse de este mundo y volver con su verdadera esposa e hija. Pero al saber que Mateo se había ido, Sofía y Luisa se volvieron locas buscándolo.