¡Qué locura! Un tipo se desmaya abrazando un esqueleto y de repente aparece una turba con antorchas como en película de terror de los 80. La tensión entre los jóvenes y los aldeanos es palpable, especialmente cuando muestran esa credencial médica que cambia todo. En Al volante, sin permiso nunca esperé ver tanto drama en un patio oscuro. La chica del jean rojo tiene una mirada que hiela la sangre, y el médico con gafas... ¿héroe o villano? Cada fotograma grita misterio rural con toque sobrenatural.