La tensión en Amor en peligro es insoportable. Ver a Diego Lara conduciendo bajo la tormenta mientras Lina Mora duerme inocentemente crea un contraste brutal con la tragedia que ocurre fuera. El momento en que atropella a Mía Soto, la prometida de Bruno Vega, cambia todo el destino de los personajes. La confusión entre la víctima en la carretera y la pasajera dormida es un recurso narrativo brillante que deja el corazón en un puño.