La tensión en el pasillo del hospital es insoportable. Ver a la protagonista vestida de blanco enfrentarse a esa chica en negro fue impactante. La escena de la bofetada en Amor en peligro se sintió tan real que casi puedo sentir el dolor. La llegada de los guardaespaldas añade un giro dramático perfecto, mostrando que nadie debe subestimarla. ¡Qué final tan intenso!