Ver a estos dos en la cama, con esa luz tenue y las velas, es como presenciar un secreto que no debería ser nuestro. La forma en que se miran, se tocan, se ríen... todo en Cambio brusco se siente tan real que duele. No hay diálogos grandilocuentes, solo gestos que dicen más que mil palabras. El chico de azul parece frágil pero fuerte, el otro lo sostiene sin apretar. Es amor en su estado más puro y vulnerable. Verlo en netshort fue como colarme en su habitación sin que se dieran cuenta.