El protagonista brilla con electricidad amarilla y es increíble. Su poder no tiene límites mientras lucha contra esas bestias aladas. En Desde el manicomio me volví dios, la animación de los rayos es espectacular. Domina el cielo sin esfuerzo, sintiéndose como un dios entre mortales. Su confianza al chasquear los dedos es pura actitud. Me tiene enganchada totalmente.
Ver a la chica caer del cielo me puso muy nerviosa. Afortunadamente, esa figura gigante la atrapó a tiempo. La tensión en su rostro al despertar muestra el dolor de la batalla. En Desde el manicomio me volví dios, cada segundo cuenta. No sé si ella también tiene poderes ocultos, pero su conexión con la tormenta azul es misteriosa. Espero se recupere pronto.
Ese personaje parecido al Rey Mono es impresionante. Su armadura dorada y su furia protegen a la chica inconsciente. La transformación de la estatua a ser vivo fue sorprendente. En Desde el manicomio me volví dios, los diseños de personajes son únicos. Me gusta que la mitología se mezcle con este caos moderno. Su rugido bajo la lluvia eléctrica eriza la piel.
La calidad de los efectos visuales en esta serie es de otro nivel. Las tormentas, los rayos y las explosiones de energía se ven muy bien. En Desde el manicomio me volví dios, el arte brilla especialmente en las escenas de vuelo. Los colores contrastan perfecto entre el amarillo eléctrico y el azul oscuro del cielo. Es un festín para los ojos increíble.
Me encanta el detalle de que luchan en pijama. Le da un toque surrealista a la batalla épica. El rubio parece haber salido directamente de la cama para dominar el mundo. En Desde el manicomio me volví dios, este contraste es genial. No necesitan trajes especiales para mostrar su poder absoluto. Es relajado pero letal, una mezcla peligrosa.