La escena donde el niño es acosado por esos tres matones en pijama me rompió el corazón. Pero cuando aparecen ellos con esa electricidad, la tensión cambia totalmente. Ver cómo protegen al pequeño en Desde el manicomio me volví dios es increíble. La animación de los rayos es genial.
Ese chico con coleta tiene una confianza que enamora. No duda ni un segundo en enfrentar a los abusones. La química entre él y la chica de pelo azul es misteriosa. En Desde el manicomio me volví dios cada poder tiene un precio, y se nota en sus ojos.
Los villanos son tan exagerados que dan risa, especialmente el de las cebollas. Pero la transformación del ambiente cuando llega la tormenta eléctrica es brutal. Me encanta cómo Desde el manicomio me volví dios mezcla comedia con acción seria sin perder el ritmo.
La mirada del niño al final lo dice todo, ya no tiene miedo. Esos zapatos de mono son un detalle adorable en medio del caos. La narrativa visual en Desde el manicomio me volví dios cuenta más que mil palabras. Quiero saber qué poder despertará él.
La chica de cabello oscuro tiene una sonrisa que da escalofríos. Ese momento con el rayo detrás de ella es icónico. No es solo una salvadora, hay algo más oscuro en su historia. Desde el manicomio me volví dios no juega con los secretos de sus personajes.