Ver a Félix Vázquez sangrando pero negándose a rendirse me rompió el corazón. Mientras todos, incluso su propio maestro, le suplicaban que se rindiera ante el temible David García, él se aferró a su palabra de aguantar cinco minutos. La escena donde se levanta una y otra vez, desafiando al Invencible del Sureste, es pura adrenalina y honor. En (Doblado) El último puño del maestro, la lealtad y la valentía brillan más que cualquier técnica de lucha. ¡Qué final tan épico!