Ver a Cecilia aferrarse a su mamá mientras el hombre en gris intenta separarlas me rompió el corazón. La escena donde el guerrero entra y dice 'esta casa ya la compré' fue un giro inesperado que me hizo gritar. En (Doblado) Mis ojos en tus manos, cada mirada de la madre herida cuenta más que mil palabras. El detalle del dinero envuelto en tela sucia muestra cómo la dignidad lucha contra la necesidad. ¡Y ese final con el niño preguntando por el señor! Necesito saber quién es ese misterioso benefactor.