La tensión en el pasillo del hospital es palpable cuando la Dra. Avril aparece, y todos saben que su presencia no es casual. Su conexión con el Prof. Herrera y el misterioso paciente añaden capas de intriga a Fuiste mi universo entero. La mirada de la otra doctora al verla hablar por teléfono revela celos, rivalidad y quizás algo más profundo. Cada gesto cuenta una historia no dicha.