Ver a la Dra. Avril en el podio fue como presenciar un momento histórico en Fuiste mi universo entero. Su elegancia al hablar de biomedicina contrasta con la tensión silenciosa cuando Valeria entra y se sienta. Ese gesto de golpear la mesa al mismo ritmo que ella piensa… ¿casualidad o conexión profunda? La química entre ambos no necesita palabras, solo miradas y sincronía. Escena magistral que deja el corazón acelerado