La escena donde él se arrodilla con la caja de joyas es pura magia. La tensión emocional entre los personajes se siente real y desgarradora. Ver a la familia reunida en Plan renacer: segunda crianza me hizo llorar de emoción. La iluminación cálida y las miradas cómplices crean una atmósfera íntima perfecta. Definitivamente una de las mejores propuestas que he visto en pantalla.